Este violonchelo antiguo adquirido por mi cliente en Londres sufrió los rigores del verano madrileño. El cambio importante de nivel de humedad en el aire provocó la aparición de una grieta visible en una zona muy delicada. En realidad se trataba de una antigua reparación que no fue suficientemente consolidada.

Una vez despegado el fondo del instrumento, se puede apreciar mejor la falta de consistencia en la zona. El primer paso es limpiar las grietas y encolar.
El siguiente paso consiste en crear, en el reverso de la pieza, un hueco que rebajará el grosor de la zona rota a la mitad, para a continuación, ajustar y encolar perfectamente una pieza de madera nueva que servirá para reforzar la zona.
Se sellan las grietas con un barniz de relleno que, una vez seco, deberá ser raspado cuidadosamente hasta obtener una perfecta continuidad en la superficie.
Para poder mejorar el aspecto de la reparación es muy importante esconder bien las fracturas. En este caso, teniendo en cuenta que las líneas radiales de la madera de arce eran muy visibles, se aprovechó para dibujarlas sobre la grieta como si se tratara de un trampantojo.